MALAS NOCHES, PEORES AMANECERES

Elogio del caminarNo disfruté la fresca noche del sábado en mi nuevo rincón de lectura, como había planeado, con tinto chileno y un manchego buenísimo de la hacienda San Antonio. Un inoportuno resfrío (habrá algunos que sí lo sean, pero de eso no escribiré hoy) me arruinó intenciones; terminé con baño caliente, una medicina casera que ha funcionado antes y a la cama para dormir temprano.

Resignado me dispuse a concluir las aventuras del bibliotecario Hermógenes Molina, Hermes, para algunos allegados, y el almirante Pedro Zárate, en pos de los 28 tomos de la edición original de la Enciclopedia, en el París del siglo XVIII. A pesar del final no tengo duda en recomendar los Hombres buenos. Me atrevo a asegurar que es de lo mejor que salió de las teclas del periodista y miembro de la Real Academia Española. Entre paréntesis: recomendación de maestro universitario, no literato ni profesor de literatura, así que tómenme con reservas.

El primer intento de cerrar los ojos y dormir fracasó, así que debí desempolvar otro libro. El elegido de una larga lista de espera no me decepcionó: Elogio del caminar, de David Le Breton. Un estupendo inicio me augura páginas agradables, interesantes y reflexivas sobre el mundano acto de caminar. Tengo la hipótesis de que será uno de esos libros que prolongue entre sus páginas, porque no quiero terminar de hurgarlo y lo voy descubriendo de a poquito.

Por lo mañana, la máquina podadera del vecino más imbécil de este fin de semana me despertó cuando el sol no aparecía. Y de nuevo a leer, pero ahora elegí para provocarme el sueño a un autor que me encontró hace un par de días. Se llama (en el mundo literario) Tom Sharpe, novelista inglés que escribió la mayor parte de sus libros entre las décadas de 1970 y 1990. Elegí para comenzar Zafarrancho en Cambridge, una historia para mirar otros ángulos de los colleges, con ojos desenfadados y ganas de reírse. No conseguí mi propósito de dormirme, pero inauguré una fructífera relación literaria con Thomas Ridley Sharpe.

Deja tu comentario