Diario de viaje

Tecámac, Estado de México. Jueves por la noche. He pasado dos jornadas de una estancia académica corta en la Escuela Normal de la ciudad. Mañana será la tercera y por la noche regresaré a casa.

La acogida de las autoridades y profesores ha sido extraordinaria. Conocía la calidad humana de algunos de ellos, pero me han ruborizado los afectos y tratos que dispensan a mi persona. La lista de amigos colegas crece con nombres y rostros amistosos.

La jornada de hoy fue estimulante. Primero, una conferencia a propósito de un libro escrito hace algunos años, ante un auditorio mayoritariamente estudiantil, de estudiantes mujeres, pues la carrera que ofrecen es de educadoras. Las preguntas de los estudiantes siempre estimulan; y más cuando te abordan al final de la actividad, o como hoy, en la cancha deportiva, para conversar y contarte sus opiniones, o pedirte que firmes un libro.

La segunda actividad fue un diálogo con una veintena de profesores. Conversamos sin guiones, abiertamente, con franqueza. El tema: los retos que la Nueva Escuela Mexicana plantea a la formación docente. Salí complacido, con otras interrogantes e incertidumbres, con certezas compartidas.

En el auditorio dije a las estudiantes: la docencia es un compromiso social, una actitud vital y un privilegio. Todo eso se anuda hoy, para confirmarlo y reafirmar compromisos.

¡Soy un profesor privilegiado y agradecido!

Comentarios

  1. Rita Yáñez Garnica dice:

    Emotivas palabras, siempre es un gusto enorme poder leer tus diarios.
    Complacer la estancia de un grande que me aprecia como colega, y comparte a manos llenas la construcción de su desarrollo profesional con la mayor sencillez y extraordinaria pasión.

  2. Allizon Flores Barrera dice:

    Siempre es un gusto para nosotras el poder compartir tan extraordinarias experiencias y formular en los modelos docentes una reflexión de lo que conlleva la práctica docente en las aulas, fue un placer para las docentes en formación escucharlo y saber que su estancia en nuestra escuela fue gratificante, espero y no sea la última vez

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