Una mañana especial en Manzanillo

Esta mañana viví una especial presentación de Elogios de lo cotidiano, invitado por la Universidad Multitécnica Profesional campus Manzanillo. Fue algo distinto, irrepetible, súper emotivo para mí.

El organizador, Miguel Martínez Yáñez, dispuso que además del libro reciente, cuatro profesores comentaron otros de mis textos, de Aprendiendo a enseñar. Los caminos de la docenciaa La escuela que soñamos. Esperaba un paseo tranquilo, festivo, pero no tanto; las emociones desatadas por los comentarios generosos de los invitados me zambulleron en la historia de cada uno, desde los varios años que pasé escribiendo Aprendiendo a enseñar, los momentos y lugares argentinos donde se escribieron muchas de las páginas de los otros. En fin. Por lo descrito en tan pocas líneas, este evento será uno de los más entrañables.

Como suele suceder en estos casos, la otra parte vital es la reacción que despierta en el auditorio, las persona que nos acompañaron, mayoritariamente femenino, estudiantes y maestros de pedagogía. Y aunque al principio dudaron, al final las preguntas sirvieron, creo, para transitar más libremente de la pedagogía a la vida, o de las inquietudes por el título, por cómo escribir un libro y los temores de algunas alumnas a hacerlo.

En la UMP, como he dicho cada vez que estoy ahí, me siento en casa; me hacen sentir muy bien, porque tienen el don de la hospitalidad y porque hemos encontrado momentos propicios para refrendar respetos y amistad.

¡Gracias a la Universidad y a quienes me regalaron dos muy lindas horas!

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