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Carta a un profesor jubilado

Posted by Juan Carlos Y√°√Īez Velazco

Durante el periodo de vacaciones estudiantiles en la Universidad una ma√Īana llegu√© muy temprano al cub√≠culo. El olor a caf√© despert√≥ las ganas y sub√≠ por mi taza. Baj√© apenas acomodar mis libros en la mesa y encender la computadora para desahogar el √ļnico asunto urgente. El edificio todav√≠a estaba solo, pero una luz al final, en planta baja, me atrajo y acud√≠ para saludar a uno de mis m√°s apreciados colegas.

Me sorprendi√≥ ver su espacio vac√≠o de objetos personales, libros, recuerdos, su termo. Nuestra √ļltima conversaci√≥n en pie, justo afuera de la cocineta, se hab√≠a deslizado hacia ese terreno: muchos meses atr√°s hab√≠a iniciado el tr√°mite para la jubilaci√≥n y luego de sufrir con una ronda de tr√°mites largos en el Seguro Social, se hab√≠a consumado ya, a juzgar por su cub√≠culo solitario.

El maestro Juan, Juanito, Juanillo, como decían sus alumnos, no está más por la facultad. Por suerte para él, porque así lo deseaba, descansa vivo y en paz, alejado del quehacer universitario, dedicado ahora a la escuela secundaria y su pasión (eso lo imagino por sus confesiones): los animales, los caballos, el campo.

A Juan lo conoc√≠ como estudiantes, √©l dos a√Īos adelante en la carrera. Luego, apenas concluir, se convirti√≥ en mi profesor de Sociolog√≠a de la Educaci√≥n. La relaci√≥n entre ambos siempre fue estupenda, imperturbable. No puedo afirmar que somos los m√°s grandes amigos, pero s√≠ que fluy√≥ la estimaci√≥n sincera.

Casi tres décadas pasaron desde que lo conocí. Hoy su ausencia en este edificio me pesó un poco. La decisión estaba tomada y sus razones fueron convincentes cuando le reclamé por qué se retiraba tan temprano. No fue prolijo en su explicación, sí contundente; inapelables sus argumentos. No voy a exponerlos aquí, pero me turbaron los síntomas de su diagnóstico.

Goza de buena salud, juventud y tiene proyectos que le ilusionan. Solo por eso debe ser respetado; sin embargo, no puedo dejar de pensar lo que expliqu√© alguna vez a los profesores de otra facultad el a√Īo pasado: no concibo una escuela universitaria de buena calidad integrada √ļnicamente por maestros j√≥venes, aunque tengan muchos doctorados y hartas publicaciones. La juventud, por m√°s escalones en el mandarinato escolarizado, no concede lo que la vida real, la pr√°ctica, el ejercicio profesional, el campo laboral.

Las universidades, estoy convencido, tendrían que establecer atractivos programas para retener y estimular a los profesores maduros excepcionales, forjados en batallas docentes, comprometidos con las funciones sustantivas y no nada más frente a las credenciales pirotécnicas.

Las universidades, dijo Jos√© Saramago en la Complutense de Madrid, no son islas donde desembarcan los alumnos para salir con un t√≠tulo cuatro o cinco a√Īos despu√©s. La idea aplica para docentes: las universidades tampoco son, para los maestros, √≠nsulas donde refugiarse en sus proyectos desconectados de los problemas reales y obligados a dar clases como mal necesario.

Mientras eso no suceda, seguir√© lamentando que los cub√≠culos de esos ‚Äúviejos‚ÄĚ profesores (que suelen tener menos de 60 a√Īos) se vac√≠en llev√°ndose consigo el enorme tesoro de la experiencia y su pasi√≥n extinta por la universidad.

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4 thoughts on “Carta a un profesor jubilado

  1. ALMA MORFIN

    Me encanto Doctor, que lastima visualizar el panorama en los diferentes planteles universitarios personas que ni siquiera el perfil tienen para desempe√Īar su FUNCION. Estan por servir nada mas.

  2. Gla

    No pudo describirlo mejor. En la misma sinton√≠a. credenciales pirot√©cnicas de “gran impacto”.

    Saludos!

  3. Carmen Alicia Salazar Barajas

    Mi hermano el maestro Rogelio Salazar Barajas (La Eminencia) murió estando activo como catedrático de Matemáticas pues a pesar de tener el tiempo para la jubilación amaba estar frente a grupo innovando métodos para sus clases Ojalá la Unversudad brindara un reconocimiento a esos maestros que le tenían una alta estima y buscaban siempre honrar y poner en alto a la Universidad

    1. Juan Carlos Y√°√Īez Velazco

      ¬°El maestro Rogelio! Por supuesto que lo recuerdo con cari√Īo y gratitud. Tambi√©n fue mi profesor de matem√°ticas en el Bachillerato 13 cuando estaba en Colima.

      Saludos Carmen.

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