Diario 2015

LA MA脩ANA DE UN JULIO CALIENTE

Posted by Juan Carlos Y谩帽ez Velazco

imageI. La ma帽ana de aquel julio caliente lo despert贸 con amargura en la boca. El desagrado le oblig贸 a preguntarse qu茅 hab铆a cenado para tener esa sensaci贸n que no llegaba a un ataque de reflujo, si as铆 puede llamarse a su mal de juventud. La habitaci贸n en penumbra reflejaba que no era hora del primer caf茅. Se removi贸 entre las s谩banas ligeras para reanudar el sue帽o, pero la embarcaci贸n hab铆a zarpado y no pudo alcanzarla. Unos minutos le convencieron que no, que no habr铆a m谩s horas de descanso. Resignado abri贸 los ojos y mir贸 las aspas del ab谩nico. Qu茅 hacer. Fue la primera pregunta. Varias respuestas vinieron en estampida. Se acomod贸 entre las s谩banas, casi a 90 grados, y luego de restregarse la cara pens贸: 隆es un buen d铆a! S铆, inmejorable para escapar de la rutina.
Baj贸 la pierna izquierda buscando sus viejas sandalias. Solo al encontrarlas puso la derecha en el piso. Antigua rutina. Nunca bajaba los pies al despertar. Es malo, le dijeron sus abuelos. Y lo crey贸. A帽os despu茅s lo repet铆a maquinalmente.
Lento fue a la cocina. Puso una olla de agua a calentar y luego lav贸 una manzana. La sinti贸 fr铆a en exceso por el refrigerador, as铆 que tom贸 un trapo y la frot贸 sin prisa, mientras buscaba en el fondo de la olla de acero la primera burbuja. Se qued贸 all铆, embobado, incluso cuando mordi贸 la manzana.
Con la taza de caf茅 humeante, ligero olor a canela, entr贸 a la biblioteca. Se sent贸. Abri贸 la Mac, siempre encendida, y busc贸 Word. Con letra Garamond escribi贸 casi sin parar 780 palabras. No ten铆a un t铆tulo, no sab铆a qu茅 nombre era apropiado y, contrario a su costumbre, no import贸. Tal vez el motivo obligaba a cambiar h谩bitos.
Aquella ma帽ana cumpl铆a 200 p谩ginas escritas en el diario. Su Diario 2015. El tema sali贸 limpio, o casi. Como suced铆a cuando ten铆a muy clara la idea. Lo revis贸 y luego sali贸 del cuarto. 24 minutos hab铆a permanecido. El cafe, tibi贸 a煤n, le record贸 la orfandad del est贸mago. El refrigerador luc铆a poco apetitoso. O s铆, pero no para calentar sartenes, aceite de oliva, romper huevos o freir jam贸n No. Era un d铆a especial.
Subi贸 a la habitaci贸n y sac贸 su vieja mochila negra. La mir贸 con cari帽o. A煤n aguantar铆a un par de a帽os, crey贸. Sin dudas meti贸 dos camisas, un pantal贸n, su cepillo dental, un desodorante. Un plan cobraba forma en la cabeza. Termin贸 y satisfecho cogi贸 la mochila, la puso en el hombro izquierdo, guard贸 su cartera despu茅s de contar los billetes que hospedaba, revis贸 la carga de su tel茅fono y entonces, solo entonces, pens贸 qu茅 carajo leer. Frunci贸 ce帽o y labios, revis贸 mentalmente qu茅 ser铆a ideal. S铆, una sonrisa descarada le llev贸 a tomar de su librero de pendientes “La analfabeta que era un genio de los n煤meros”, de Jonas Jonasson. El mismo del abuelo que literal y f铆sicamente no tiene madres: “El abuelo que salt贸 por la ventana y se larg贸”. Ech贸 en la mochila ese y otro m谩s que no pude leer en la portada.
Decidido tom贸 las llaves de la casa, hizo a un lado las de su coche y al pasar por el perchero se encasquet贸 el sombrero que crey贸 m谩s c贸modo, aunque viejo y un poco maltrecho. Cerr贸 la puerta y tom贸 la calle. El d铆a era joven. Como las ilusiones de ese ocasional vagabundo en pos de taxi.
II. La guapa despachadora lo mir贸 con recelo. Sombrero de ala ancha, lentes de sol antes de las 9, aud铆fonos con un cable que en la cintura daba vuelta a la bolsa del pantal贸n de mezclilla. Pidi贸 un boleto sin regreso: asiento solo, segundo piso y en el pr贸ximo. 48 minutos esperar铆a. Vir贸 buscando un asiento y lo ocup贸. Al sentarse un pensamiento se le clav贸 como alfiler en la nalga. 隆Laputamadre! Su p谩gina para ese d铆a no hab铆a sido guardada en el blog. No. No iba a volver a su casa y perder m谩s de dos horas. Ya lo har铆a en su retorno. La tarea estaba cumplida; la p谩gina 200, escrita. No era un concurso, se dijo, para bajar su ansiedad, y la tarea estaba hecha. No hab铆a fallado. Se acomod贸 y esper贸 los 43 minutos que faltaban para tomar el autob煤s. Abri贸 el libro y con sonrisa jubilosa dio vuelta a las primeras p谩ginas de la novela de Jonasson.

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2 thoughts on “LA MA脩ANA DE UN JULIO CALIENTE

  1. arthur

    esclavizado a la palabra!

    1. Juan Carlos Y谩帽ez Velazco

      Hola Arthur, en alg煤n sentido s铆, en muchos otros, liberado por las palabras.

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