¿Cómo se llamó la obra?

Releyendo los artículos sobre el financiamiento para educación superior que escribí por estas semanas en los tres años previos, la conclusión es elocuente: cualquiera de ellos, con leves ajustes, podría servirme para el compromiso semanal con nuestro periódico.

En efecto, lo escrito en 2007, 2008 ó 2009 podría publicarse hoy, porque el fondo del problema sigue siendo el mismo, asombrosamente semejante. La tendencia es contundente, hasta ahora.

Una sola nota es distinta entre los dos años recientes y antes: la presencia de la UNAM en la negociación del presupuesto, junto a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, hecho atribuido al rector de la máxima casa de estudios nacional, que prefirió sumarse al conjunto de las universidades y no continuar en solitario, aunque le beneficiara.

El resto de la negociación presupuestal es idéntico: discurso falso, presupuesto regateado, negociaciones en bloque, pasarelas, cabildeos, disputas y desgastes innecesarios. La historia se repitió en estos años, como en 2010.

La semejanza es desalentadora. Significa que persiste la incongruencia entre los discursos y las decisiones, entre los compromisos declarados oficialmente y el presupuesto proyectado. No vale la pena extender esta colaboración con citas y datos para comprobarlo.

Esta vez algunos podrían justificar el monto proyectado por la difícil situación financiera mundial y su repercusión aún más grave en México, por desaciertos propios. Es una explicación parcial o falsa, como se quiera juzgar. El regateo que sufren la educación o la salud no es constante en otras áreas, tampoco es gratuito ni somos el único país con el fenómeno.

No quiero apelar a confabulaciones mundiales o perversos acuerdos de los organismos financieros multinacionales; ahora sólo quiero dejar testimonio del hecho curioso y dramático. Cada uno elabore sus conclusiones. En mi caso, espero fervientemente equivocarme, pero advierto que el próximo año la historia se repetirá.

Fuente: Periódico El Comentario

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