DESEOS DE AÑO NUEVO

Sin preámbulos voy directo al grano, a contarles mis deseos para el año 2015. Las motivaciones de cada uno no las tengo claras en todos los casos, pero las cuento como me salen en estricto orden alfabético.

-Ayotzinapa. Que los funcionarios encargados del caso de los estudiantes normalistas desaparecidos sean iluminados y resuelvan, felizmente, el paradero, pues el estúpido actuar de algunos descerebrados, aquella noche infausta, está ensuciando de fea forma el buen nombre y prestigio de este país, especialmente de sus sufridos y cansados gobernantes.

-Ayuno. Un nutritivo ayuno a base de agua, alimentos líquidos (pocos), aire limpio y presiones ciudadanas para los responsables del caso Ayotzinapa podría ayudar a que se aceleraran las investigaciones y resolvieran el entuerto. Mientras no cumplan su trabajo, por evidente incompetencia (¿complicidad?), no tendrían por qué ganar salario completo, menos bonos de productividad o aguinaldos.

-Bancos. Que estas nobles instituciones crediticias sigan recibiendo el favor de los gobiernos y sus políticas, para que los ciudadanos sigamos acudiendo presurosos a recibir préstamos y todas esas gangas que nos meten por teléfono y correo electrónico un día sí y otro también.

-Colima. Que siga cundiendo el buen ejemplo de este bellísimo y paradisiaco Estado; que nos lluevan todos los premios en disputa para los gobernantes y que ganemos por goleada todas la mediciones que se hagan, excepto, claro, las de obesidad infantil, violencia contra mujeres y esas cosas que no nos gustan mucho. Ah, por favor, que ya no vengan más chilangos y de otras razas, porque nos complicarán el tráfico y podrían agrandarnos un poquito los ya bastante creciditos baches; feos pero muy nuestros, y hasta dinamizadores de la economía.

-Diez. Sin bola de cristal de por medio aventuro que la elección para gobernador la ganará el PRI, así que pido permiso a los otros partidos para lanzar este propósito. Aquí va: que entre los diez precandidatos (¿algunos de verás lo son o nos están vacilando?) del PRI, el democrático dedo elector elija al mejor de todos, o la mejor, el más honesto, u honesta, y que si ya es rico, o rica, no se haga más rico, o rica, en tres meses, un año, cinco o seis. Si no es tan rico, aplica igual.

-Escuelas. Que todas las escuelas de México, todas, todas, ¡pero todas! (si no ha quedado claro), tengan las condiciones dignas como para que un diputado, diputada o secretario de educación elija cualquiera de ellas para que estudien sus hijos allí. Ya sé que está complicado, pero podríamos empezar ahora y tal vez, en un sexenio, seamos ejemplo nacional de ello, por los edificios y la pedagogía que allí se practica.

-Feo. Que los políticos feos de corazón, rapaces de espíritu, demagógicos, mentirosos y deshonestos abandonen la política, aprovechando que vienen las elecciones a mitad del año. Entre paréntesis: como no veo que tengan mucha voluntad para cumplir mi capricho, entonces, que los ciudadanos, voto en mano, los manden a ver si ya puso el marrano.

-Maestras, maestros. La de maestros y maestras no es una chamba como otra cualquiera. Es muy importante. No sé si la más relevante, pero sí una de las más. Con los maestros que tenemos la misión (no imposible) es procurar que no se nos descomponga más el sistema educativo. Urge, en 2015, una reforma modélica, genuina de las escuelas normales.

-Pobreza. Más de 50 millones de mexicanos que ganan menos de lo necesario, que tienen las carencias suficientes para ubicarlos en la pobreza no pueden estar equivocados: en este país no existe la justicia social. ¿Podría el 2015 echarnos una manita, por favor?

-Riqueza. Que los mandamases de la economía sigan pensando en el beneficio de la gente y su prosperidad, pero que, por favor, amplíen un poco la definición de gente e incluyan no sólo a la familia más cercana, a la no tan cercana, menos únicamente a los socios y compinches. La tarea tampoco es sencilla: somos más de 100 millones, pero por lo menos que den muestras de buena fe y un poquito de congruencia.

Me faltaron muchas letras, pero ya agoté mi espacio. Ojalá estos propósitos, bien intencionados, se cumplan en buena proporción, para no tener que repetirlos en 2025. Así sea. ¡Salud!

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