NUEVAS FIGURAS, OTROS PAISAJES DE LA EDUCACIÓN

LIBRO JUAN CARLOS YAÑEZ (NUEVAS)Cuando dejé las tareas a que había dedicado mi vida durante 20 años, las de gestión en la Universidad de Colima, tenía más o menos claro el futuro, los retos e implicaciones. Salí con renovadas ilusiones y un portafolio de proyectos. Unos eran profesionales, intelectuales, periodísticos; otros, personales y familiares. Entre los primeros, me propuse escribir un libro durante 2013 y comenzar otros dos, durante la estancia en Argentina. Cumplí la meta. El resultado esperó paciente el mejor momento y su obra es posible por Puertabierta Editores. Lo presentaré mañana, en Manzanillo, en actividad organizada por la Fundación Universidad de Colima, con las Universidades Vizcaya de las Américas y mi casa de estudios. Hoy quiero compartir una parte de la Introducción para ese libro.

Escribí Nuevas figuras, otros paisajes de la educación durante 2013, entre Villa de Álvarez, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Me inspiraron lecturas, momentos de soledad, paisajes que recorrí en kilómetros de caminatas y viajes por carretera en la experiencia fructífera de realizar dos estancias académicas en Argentina. Me alentaron, también, los recuerdos de mañanas y tardes vesperales que brotaron entre las brumas de la memoria, preludio urgente a la reflexión y su escritura.

A diferencia de Figuras y paisajes de la educación, aparecido primero en entregas periodísticas semanales durante tres años, esta vez quise conservar inéditos los trozos de este repaso biográfico por la geografía educativa, escolar y universitaria. Sólo incluí algunos textos publicados, pertinentes para el propósito y sin caducidad conceptual o temporal.

A éste, como aquel libro, lo constituyen artículos breves y pensados no para los más ilustrados, sino como pretextos para el diálogo fértil con maestros comprometidos, solidarios con su oficio; para que reflexionen quienes no participan directa y cotidianamente en la escuela, pero implicados, como las madres y padres de alumnos, o periodistas interesados en el tema. Además, intento acercar a estudiantes de pedagogía o educación, una serie de coordenadas donde habitan autores intemporales, incitadores, heterodoxos. Incluyo experiencias personales, reflexiones particulares, preguntas sin respuestas que replantean problemas y renuevan miradas sobre el fenómeno educativo.

Estas figuras y paisajes abordan a la escuela como institución involucrada en los vaivenes sociopolíticos, fortalecida en su cultura al mismo tiempo que la enriquece. De la escuela como experiencia educativa, lugar que simboliza este proceso, pero rebasado por la formación de seres humanos en muchas dimensiones y otros espacios sociales. De la escuela como sitio de trabajo donde estudiantes y profesores coexisten con sus cargas emocionales, dificultades y do- lores, ilusiones y vanidades. En suma, un ámbito forjado por hombres y mujeres, no inmutable, neutral ni natural, sino construido e histórico, siempre perfectible.

En el apartado inicial, fue difícil no regresar a ciertos pensadores, educadores y pedagogos, mi carta de navegación, como Paulo Freire, Philippe Meirieu o Miguel Ángel Santos Guerra, junto a nuevas lecturas o relecturas de otros, como Célestin Freinet.

Los paisajes de la escuela los fui recogiendo en distintas geografías, de una memoria que suma varias décadas: desde la escuela primaria de mi pueblo hasta las columnas de niños argentinos en parques, sitios públicos y monumentos históricos.

Con la tercera parte, dedicada a la vida universitaria, no pretendo la flagelación ni la victimización del profesorado, sino un lienzo de motivos para la reflexión crítica sobre los problemas que nos condicionan y reforzamos con nuestras prácticas.

Mi punto de vista es una mirada sobre la escuela y la educación que se nutre e inspira en el pensamiento y ejemplo de hombres y mujeres referidos en la primera parte del libro.

Tengo argumentos para las afirmaciones y preguntas que formulo, pero comparto el pensamiento de la abuela de Pasi Sahlberg, arquitecto del modelo educativo finlandés: “Si todos pensamos de la misma manera, probablemente ninguno de nosotros piensa mucho”.

Pensar y repensar la educación, los sistemas escolares, a los estudiantes y profesores, y, sobre todo, actuar con otros marcos mentales es obligación inaplazable si queremos transformar a nuestras escuelas.

Comentarios

  1. Balvanero dice:

    Felicidades Juan Carlos. Espero y pronto haya la oportunidad de poderlo leer.

    Saludos cordiales.

  2. José Manuel Ruiz Calleja dice:

    Será un texto interesante como el primero que tuve el privilegio de leer en el borrador que todavía conservo.

  3. arthur edwards dice:

    Con ganas siempre, maestro!

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