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Diario de ruta 6

1. Primera demora por control de tráfico aéreo en Ciudad de México, anuncia un empleado de Aeromar desde la puerta 4 de la terminal en San Luis Potosí. Son las 8.45 horas y tendríamos ya que estar abordando. No tengo prisa, ninguna. Mi vuelo a Colima saldrá a las 6 de la tarde. Comienza el largo regreso. Tengo varias tareas para ocuparme.

2. El vuelo salió 20 minutos tarde. Aterrizamos sin problemas una hora después, como lo anunciara el capitán de la nave. Aproveché y leí: primero a Witold Gombrowicz, y su brevísimo Contra los poetas; termino y sigo con Pierre Ménard, autor de un hilarante texto, 20 buenísimas razones para no leer nunca más. Hasta llegar al cielo de México detuve la entretenida lectura.

3. En Ciudad de México trabajo en la revisión de una de las partes finales de nuestro libro con título mejorado: Colima: avances y retos. Educación. Será el primero de una colección que abrirá Puertabierta editores.

4. El martes siguiente tendré mi primera clase. Algunas horas del fin de semana dedicaré a prepararme para el reencuentro con los estudiantes. También me hará falta descansar de tres camas distintas en cinco días.

Aeropuerto, Ciudad de México

 

Diario de ruta 5

Este mediodía terminé la actividad en el Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí. La conferencia fue en Ciudad Valles, en la huasteca, región que no conocía.

La mañana comenzó temprano para tomar la carretera y pasar sin problemas por los sitios donde ayer se instalaron los bloqueos carreteros que impidieron la circulación. No tuvimos dificultades y el viaje desde Río Verde fue un grato paseo que empezó en la oscuridad.

La participación tuvo reacciones: preguntas, comentarios, críticas; un profesor, en forma virulenta, se quejó de mi perspectiva sobre el contexto actual. ¡Lamento haberle hecho perder dos horas! Escuché algunas descalificaciones que se volvieron barajas fáciles en el escenario política y las redes sociales.

Me gustaría estar equivocado rotundamente en los temores y amenazas expresados, acerca del futuro sobre la media superior, pero mostré algunas evidencias oficiales y no especulaciones ideológicas. Las pruebas están a la vista; las lecciones de la experiencia ilustran.

Si estoy equivocado lo admitiré en cinco años, o antes. Los que hoy refutan la crítica, ojalá reconozcan sus desaciertos cuando sea preciso, no demasiado tarde. No tengo la ilusión, ni festejaré el fracaso del gobierno federal, si llegara. Jamás.

Regresaré feliz y relajado a Colima, con gratitud para el Colegio de Bachilleres y la sincera felicitación por sus 35 años de vida, así como por el esfuerzo y la dedicación, especialmente de la Dirección Académica. Ojalá tengan los resultados que pretenden y sumen a todos quienes entienden que la educación es no solo un empleo, sino una misión transformadora; a quienes buscan siempre sumar, desde la indispensable diferencia.

San Luis Potosí

Diario de ruta 4

Lo que estaba planeado para ser un día plácido, tranquilo y divertido, viajando de San Luis Potosí a Ciudad Valles, se convirtió en una anécdota frustrante. El bloqueo carretero en 300 puntos del país, según las escuetas y desinformadas notas de prensa, nos impidió cumplirlo. Pernoctaremos hoy en Río Verde y reemprenderemos el viaje muy temprano, para estar a tiempo de la conferencia en el Colegio de Bachilleres.

Pasma la facilidad con que un grupo se planta, cierra vías públicas y complica la vida a todos los demás. Si las demandas son justas o no, importa; reclamar apoyos al campo, según se lee en la reivindicación, es justo. Lo que no es justo, de ninguna forma, es reclamarlo a costa de los otros.

Pasma la indiferencia de las autoridades, a juzgar por los medios descolocados. Pasma la pasividad ciudadana. Pasma la frivolidad de las redes sociales; de Twitter, preciso. Pasma. Pasma.

El escribiente y el conversador

El periplo ha sido confortable al lado de Sergio Dávila, anfitrión estupendo, con quien hemos conversado casi hasta el cansancio de todo lo que se nos cruzó, además, escuchando su amplísima lista de canciones de gustos compartidos.

Caminamos también el manantial “La Media Luna”, con sus aguas sorprendentes, mientras aguardábamos las imposibles buenas noticias del bloqueo.

Ya en el hotel de Río Verde saqué uno de los libros recién comprados en la capital potosina y leí en un santiamén Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. ¡Genial!

La jornada, por lo descrito en estos tres párrafos, valió la pena.

Diario de ruta 3

En las páginas iniciales de P de profesorencontré la expresión “Laboratorio de enseñanza de la historia”, del cual es partícipe la coatura, Karen Rechia. Añoré que en nuestra facultad no tengamos un laboratorio así, no exclusivamente para la enseñanza de la historia, por supuesto.

La ausencia me parece sensible: en un oficio como el educador, ensayar y errar son casi consustanciales al ejercicio, pero mejor hacerlo en condiciones relativamente controladas, con colegas al lado para observar y reflexionar grupalmente, enriqueciendo perspectivas y prácticas, en un proceso inacabado.

Creo que en facultades de educación y en escuelas normales los laboratorios para la experimentación deberían ser indispensables, además, porque ponen en juego elementos que a veces escasean en las atmósferas universitarias: amplitud de perspectivas, humildad para abrirse a la crítica y preponderancia de los propósitos educativos institucionales antes que solo los eminentemente individuales.

El valor del profesor universitario no parece ir al alza en la bolsa de estos valores. Un párrafo de Larrosa es impecable: “el profesor no es solo el que trabaja en la universidad sino el que hace (con su trabajo, y cada vez con mayores dificultades) que la universidad siga siendo universidad”. Mejor, imposible.

Diálogo con maestros

Esta mañana cumplí la primera etapa de mi viaje a San Luis Potosí. En el auditorio don Bosco del Instituto Salesiano impartí la conferencia “Educación media superior en el contexto actual: retos, tensiones, temores, esperanzas”. No sé cuántos maestros habrán asistido, 200 o 300, pero fueron pacientes, escucharon y en su turno hicieron preguntas y comentarios. Aunque tuvimos un inicio incómodo, tenso por un incidente laboral, el final fue más terso y terminé conversando con varios de ellos y contestándoles preguntas personales.

Mañana descansamos y viajamos a Ciudad Valles, donde tendremos la segunda conferencia. Habrá que intentar hacerlo mejor, y cumplir la expectativa que me trajo aquí. Por hoy, libramos aceptablemente. Creo.

San Luis Potosí

Diario de ruta 2

Esta mañana desperté más temprano de lo prudente, teniendo en cuenta que me aguarda un largo viaje, más por las horas que debo esperar para el vuelo a San Luis Potosí. Resignado tomé un libro nuevo y empecé a leerlo. Se llama P de profesor, de Jorge Larrosa y Karen Rechia. Avancé pocas páginas, pero quiero terminarlo pronto; creo que será muy provechoso.

No sé si todo mundo, pero suelo leer con interés la dedicatoria de los libros. La que escribe el doctor catalán, breve, me resultó sugerente; es para sus compañeros de departamento en la Universidad de Barcelona y concluye: “…que me han permitido ser profesor a mi manera”. Me gusta.

“Ser profesor a mi manera” se quedó dando vueltas en la cabeza. Especulo. Es la confesión de una persona que se siente privilegiada por desempeñarse en su oficio como le place, sin acatar los cartabones académicos que rigidizan relaciones y comportamientos. Es también un acto de presunción o un gesto de humildad, como se quiera interpretar.

A los colegas del trajín cotidiano es más habitual que se les agradezca por las revisiones hechas a los capítulos, por las reuniones y discusiones, por los trabajos conjuntos. Pero creo que es un acto de justeza: aunque en la vida académica uno viva encerrado en su cubículo, interactúe solo lo preciso y prefiera el ostracismo, el entorno universitario es clave para estimular el ánimo (o desánimo) indispensable en una profesión cada vez más regulada y condicionada, cada vez más estresante, y de distintas formas, cada día más necesaria.

Colima, Ciudad de México, San Luis Potosí