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Olvido o sorpresa

Hace diez días me llamaron de un colegio del puerto. Me invitaron para dar la conferencia inaugural del ciclo escolar en la preparatoria. Los destinatarios: estudiantes, profesores y padres de familia. Envuelto en trabajo dudé un poco pero terminé aceptando. Había tiempo para preparar algunas ideas. Luego, en una hoja en blanco escribí a mano la estructura general que seguiría en una charla que calculé de 30 o 35 minutos. Se quedó encima de mi mesa, subrayado el nombre de la escuela y la fecha.

Anoche, terminando los preparativos para la jornada del fin de semana encontré el papelito amarillo donde había anotado los dos temas que el coordinador del colegio quería que abordara. Tragué saliva y quise pensar que había un error. Fui de ese papelito amarillo decolorado y letras verdes, a mi hoja blanca con letras en color sepia, donde reposaba el guion. Podría forzar los énfasis para acercar ambos temas, pero no. Lo que había pensado no coincidía gran cosa en lo sustancial. Dudé y así me fui al descanso nocturno.

Desperté de madrugada y las ideas entre lo escrito y solicitado seguían bullendo en la cabeza. Un rayo iluminador me tocó. Tomé de nuevo una hoja blanca, repasé la petición temática y en unos minutos rehice la estructura de la charla. Será este lunes a las 8:30 h. Intentaré algo distinto a lo que he hecho, en los temas, claro.

Espero que la lucidez me acompañe el resto del fin de semana.

Mundos paralelos

Contradictorias, por decirlo suave, son las posiciones que desde el partido gobernante en el país surgen respecto a la educación. Por un lado, la recién presentada iniciativa que propone la gratuidad de la educación superior pública, y por otro, el presupuesto para educación en el proyecto de egresos 2021, que recorta 13 programas federales, todos importantes, pero destaco la brutal decisión de desaparecer tres: Escuelas de Tiempo Completo, Expansión en la oferta en educación media superior y superior y Fortalecimiento a la excelencia educativa.

Lo mismo sucede con el no menos despiadado recorte del presupuesto para las escuelas normales, cuando el secretario de Educación Pública ha insistido durante dos años en la revalorización del magisterio. Cada uno amerita análisis propio, que dejaré para otra ocasión.

Por ahora quiero preguntarme: ¿gratuidad de la educación superior sin recursos adicionales para que las universidades públicas se recuperen de los recursos que ya no obtendrán por concepto de cuotas? ¿Cómo se amplia el cupo de las universidades públicas sin más recursos para contratación de profesores, principalmente? ¿Alguno de los magos de la política oficial tiene la respuesta?

80 años de la Universidad

En seis días la Universidad de Colima cumplirá 80 años. Por supuesto que es motivo de celebración y lo festejo. Es parte de mi vida, soy parte de ella en varios capítulos. Disculpen la fatuidad.

Llegué a ella en 1981, con 15 años, viajando cada mañana una hora para llegar a mis clases del bachillerato. Luego vinieron otros capítulos. No hablo de ellos hoy. Todavía no.

Esta mañana la Universidad tuvo una conferencia con Francesc Pedró, para hablar sobre retos de la educación superior en el retorno a las clases. Asistí puntual, con mi libreta y la pluma. Tomé nota y escuché atento. A Pedró, director del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, lo escuché ya tres o cuatro veces en estos meses y conozco sus ideas principales, pero la ocasión valía la pena.

Que la Universidad lo invitara para la conferencia es un acierto, porque convocó a reflexionar sobre la educación superior en el contexto iberoamericano y los desafíos que plantea la pandemia del COVID-19. Fue bueno, además, porque muchas personas de Colima y otros lugares conocieron temas que, a juzgar por sus comentarios en el chat, les eran desconocidos.

¡Ojalá festejemos los 80 años con otras muchas mañanas como hoy!

Mundos paralelos

Contradictorias, por decirlo suave, son las posiciones que desde el partido gobernante en el país surgen respecto a la educación. Por un lado, la recién presentada iniciativa que propone la gratuidad de la educación superior pública, y por otro, el presupuesto para educación del proyecto de egresos 2021, que recorta 13 programas federales, todos importantes, pero destaco la brutal decisión de desaparecer tres: Escuelas de Tiempo Completo, Expansión en la oferta en educación media superior y superior y Fortalecimiento a la excelencia educativa.

Cada uno amerita análisis propio, que dejaré para otra ocasión. Lo mismo sucede con el no menos despiadado proyectado recorte del presupuesto para las escuelas normales, cuando el secretario de Educación Pública ha insistido durante dos años en la revalorización del magisterio.

Por ahora quiero preguntarme: ¿gratuidad de la educación superior sin recursos adicionales para que las universidades públicas se recuperen de los recursos que ya no obtendrán por concepto de cuotas? ¿Cómo se amplia el cupo de las universidades públicas sin más recursos para contratación de profesores, principalmente? ¿Alguno de los magos de la política oficial tiene la respuesta?

Nuevas ventanas al aire

Hace varios meses Fernando Castillo, de la estación radiofónica Recuerdo 102.1 FM, me buscó para invitarme a colaborar con una opinión de dos minutos cada quince días en su noticiero matutino. Sin dudarlo, acepté. Esta semana cumplí seis meses: doce opiniones. Ha sido un desafío enorme, del que aprendo y disfruto.

El lunes, poco después de grabar la cápsula que transmitieron el martes, recibí la llamada de la nueva estación en Colima, parte de un grupo nacional: El Heraldo de México. Me invitaron a opinar cada semana durante tres minutos.

Ayer lo conversé con la jefa de información y acepté. Me incorporaré a su noticiero vespertino local a partir del siguiente jueves.

A las 15.45 h. podrán escuchar mis comentarios de temas educativos. Además, los martes, cada quince días, seguiré con mi participación en Recuerdo 102.1.

Será un nuevo desafío, una ventana para contribuir a la opinión pública en materia pedagógica, en especial sobre el acontecer en Colima. Por supuesto, hay alegría y motivación; más trabajo, sí, pero también oportunidad de crecimiento, compromiso social y una indeclinable fe en el poder transformador de la educación y el oficio docente.