CARTA DESDE EL VIENTRE

Dicen que los bebés buscan el calor del vientre materno, que lo persiguen y procuran acomodarse como habituaban durante los nueve meses de la gestación. Que una vez allí, se reposa de nuevo, como en una reconexión feliz con aquel estado que describen de placidez, del confort que pocas veces se puede experimentar después. Tengo la impresión de que a las madres sucederá lo mismo; que una vez parido el nene, la nena, para llenar aquel hondo vacío que se abre en su vientre necesitan un bulto humano palpitante, reconectar los cables emocionales y físicos que le propinaron algunos dolores por mil alegrías.

No lo sé con exactitud. De lo primero no tengo la más desdibujada reminiscencia, ni la he soñado para vivirla en la imaginación, que es otra forma de la vida. De lo segundo, como quedará claro, tampoco autoridad. No puedo experimentar aquel vacío ni la búsqueda de un pequeño cuerpecillo, que no es cualquiera, sino aquel que antes habitó una parte de sí. No sé ni lo uno, ni lo otro. No de cierto. Sí sé, en cambio, que la sensación producida por el abrazo a mis hijos, a Mariana cuando era muy pequeñita, y lo fue desde nacer con ocho meses, y ahora todavía con Juan Carlos a sus cinco años, me producen emociones y sentimientos inenarrables.

En las mañanas, cuando despierto, o algunas noches, antes de dormir, me gusta acostarme a su lado, como bebé que busca el vientre materno, como dicen que hacen, y entonces, me muevo aquí, allá, sigiloso, lento para no despertarlos, cierro los ojos, siento su aliento, huelo su pelo, su piel, los acuno apenas rozándolos, y experimento lo que podría ser, dicha por un adulto, la sensación de un hijo que busca el abrazo protector y cariñoso de la madre. El abrazo a los hijos de un padre que busca a su madre. Tal vez. O una nueva historia, en el incesante ciclo vital. El instante en que el padre también necesita cargarse el combustible de las emociones para descansar el trajín del día, o para comenzar la nueva jornada. Por uno mismo, y por aquellos corazones que laten pegados al tuyo.

Comentarios

  1. 1E Glenda Camarena dice:

    -I made me remember a lot of my sisters.

    -I also find interesting what you say about babies.

    -I find it very nice what you think about hugs.

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