EN UN LUGAR DE LA MANCHA

Gracies XaviEn un lugar de La Mancha, cuyo nombre no voy a mencionar, nació Xavi Hernández. Temprano llegó, como es privilegio de pocos, a Can Barça, la casa del equipo de fútbol más espectacular de la última década, el útero que parió a algunos de los más grandes futbolistas del Barcelona en las últimas décadas, como Pep Guardiola, Andrés Iniesta o Lio Messi.

Xavi se despidió oficialmente ayer, aunque todavía podría jugar dos partidos más por sendos títulos. Su despedida fue impresionante. Andrea me escribe en Facebook, simpática, que su piel se enchinó cuando lo miraba llorar, aunque no sabía quién era. Sólo leerla me emocionó. Por mi parte, lo que viví, no lo voy a contar.

El año anterior tocó el turno del adiós voluntario a otro gigante del Barça, Carles Puyol. Una generación dorada del equipo catalán y del Real Madrid regaló la mejor época al fútbol español: campeones de Europa y del mundo.

Cuando se vayan los otros blaugranas, Iniesta, Busquets o Messi, el fútbol cerrará un dorado capítulo inolvidable, imposible de repetir. No son sólo los títulos, quede claro, fue el fútbol, el genio, la sensibilidad, la caballerosidad, la humildad.

Genio como pocos, discreto sin par, Xavi creció nadando en la estela que dejó el creador de la escuela moderna del fútbol del Barça, Johan Cruyff. Llegó cuando se iban los protagonistas de aquella historia, y al lado de algunos afinó cualidades.

Con un año de contrato dice adiós al fútbol que podemos ver cada semana. Se va a Qatar y nosotros recitamos, con Rosa Montero: es “ridícula la idea de no volverte a ver”, aunque nos quede youtube para recordarle y emocionarnos. Algunos de sus goles fueron geniales, pero sin enviar el balón a la red, su pie erizó las emociones dando el pase preciso a los implacables, o el balón siempre preciso y manso.

#6raciesXavi

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