MAYO 28

Trescientos kilómetros de carretera, intensa actividad vespertina y una comida inapropiado me dejaron vacío del estómago e imaginación.

Media hora antes de cambiar la hoja del calendario heme aquí, limosnero de una buena idea para manufacturar la página de este diario, empeñado en no dejar hojas en blanco al acercarme a la mitad del año. Fue inútil. No encontré una idea central.

Hay temas de los que prefiero no anticipar ni las vísperas. Ya tendrán tiempo de madurar, de escribirse, reposarse y, si es digno, difundirse.

Tampoco quiero volver a recordar las indescriptibles (impresentables, tendría que decir) sensaciones que me producen las campañas electorales en Colima y la participación de los actores principales, quiero decir, los candidatos, los partidos, los voceros, los otros que tiran la piedra y esconden la mano, los que analizan con la misma sagacidad de un bufón, en fin.

Mis lecturas no son tema de conversación. He leído poco. Concentré mi actividad matinal en leer tres avances de tesis de licenciatura. Los resultados me dejaron contento, aunque exhausto por el esfuerzo.

Probablemente lo mejor que puedo contar es que al comenzar la preparación del curso que impartiré el próximo semestre las ideas que me bulleron esta mañana pueden terminar en un proyecto interesante. Veremos. La siguiente es semana de definiciones en mi agenda de la segunda parte del año.

Casi agotado dejaré los últimos minutos del día para seguir la lectura de Gay Talese.

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