¡Hasta siempre, Pedro!

No puedo presumir su amistad. No tuve ese orgullo. Lo vi pocas veces. Recuerdo dos en San Luis Potosí. Como asistente a un seminario que coordiné sobre las universidades (tremendo privilegio el mío) y luego, en la mesa de un restaurante exquisito, al lado de su mujer, Lucy Nieto, y con Sergio Dávila. Tomamos cervezas, cenamos en un sitio dedicado a Frida Kalho y pasamos una noche muy agradable.

Hace unos minutos uno de los asistentes de aquella velada, Sergio, me anunció la partida de Pedro Medellín. Lo lamenté profundamente. Poco antes había visto la foto que el propio Sergio había colocado en su perfil de Facebook y al mirarlo, a Pedro, sentí un aguijonazo. La confirmación llegó y el primer pensamiento fue para Lucy, la esposa, madre, abuela joven, compañera y jefa en la UASLP.

No tengo duda: en estos momentos tan duros Lucy estará solidariamente acompañada de los recuerdos de Pedro, de su familia y de sus muchísimos amigos de la Universidad y la sociedad sanluisina y de distintas partes, a la distancia o en persona. Así sucede cuando se adelanta una persona querida, y más cuando es apreciada y se ganó el reconocimiento y la admiración de tanta gente. Pedro Medellín es un hombre de esa estatura humana y profesional.

¡Hasta siempre, Pedro! ¡Hasta siempre, maestro!

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