Viacrucis en Banco Santander: ¿el banco serio?

Mi relación con los bancos nunca ha sido tersa. Y cada día se deteriora más. Mi animadversión sube de tono. Primero fue Banamex, y hoy es Santander.

La ruptura con Banamexfue casi definitiva. Sigo con lo mínimo para una vida imposible sin plásticos. Pero les rechazo todo y no les pido nada, ni sus promociones dignas del usurero más elegante.

Cerrado el capítulo Banamex confié mi vida bancaria en Santander y me defraudan con cíclica mala onda;  pero no puedo zafarme porque ahí cobro mi salario.

En los últimos meses las afrentas del Santander son insoportables. Al temor de venir al banco en una ciudad peligrosa, sumo el trato que me dispensa el banco. La lista de situaciones es larga. Con paciencia las voy borrando para no amargar la nube de mis emociones, pero hoy me sucedió de nuevo en la sucursal de Villa de Álvarez.

Resumo. Tenía que hacer dos pagos a la Universidad de Colima. Hice el primero

para mi hija, en el cajero automático, donde debo hacerlo. Sin problema. Vino el turno de mi hijo. Error en la operación. El cajero no reconoció uno de los billetes que otro de sus semejantes me había dado cinco minutos antes, a menos de cinco metros.

Me indicó que cancelara o pagara el total. ¡Ya había pagado todo! Pedí cancelar y que me devolviera el dinero, como marcaba la opción. Ruidos extraños y luego de varios minutos reanudó su servicio. El comprobante es claro. Se quedó con mi dinero.

Hablé con un funcionario. Me pidió pasar a la caja 1. Vino un pequeño viacrucis: imposible darme el dinero o saldar la operación. Debo hablar con la subdirectora. Ella, con la tersura de un refrigerador no se inmutó: apúntese y espere a levantar acta.

¿Cuánto tiempo? ¿Dos horas? Pregunté medio ingenuo. Ella es una fiera de la contundencia: el que sea necesario. Sin rubor. Patada doble en los testículos con pulla.

En conclusión, Santander, el dizque banco serio, me tiene aquí esperando que reclame por una estupidez que no cometí, por un dinero mío, en un tiempo mío y con la paciencia agotada. En la lista quedan unas 18 personas. ¿Cuánto tiempo permaneceré? Bajé al auto, tomé un libro, escribí estos tuits exorcizadores y luego a leer.

Ah, y además, debo volver a pagar mientras se resuelve “el error de operación”. En serio: ¿Santander es el el banco serio?

Posdata

Diez tuits tirados a la basura en Santander, como el tiempo perdido. Espero que por lo menos no mi dinero.

Más de una hora después sigo mi viacrucis. Me tocaba el turno pero no, debo esperar a la única empleadas que atiende esos casos. ¡Qué maldito banco serio!

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