Noroña y los huevazos

Esta mañana vi en Twitter el video donde lanzan objetos a Gerardo Fernández Noroña durante un acto público en Hidalgo. No lo comparto ni lo festejo.

Tengo pocas afinidades con el pensamiento del diputado, y menos con sus formas, pero nunca celebraré un acto así, tan degradante para la vida política y ciudadana del país.

No podemos permitirnos llegar a estos extremos. Si la fractura política ya parece más que insalvable, porque sobrevivió a la necesidad de estar unidos frente a la pandemia, la violencia física es una manera insostenible de dirimir las diferencias.

Los mexicanos (las mexicanas, por supuesto) tenemos la obligación de combatir el coronavirus tanto como la intolerancia, que no nos deja ningún fruto deseable.

No podemos permitir que el insulto o la agresión se conviertan en la nueva normalidad, en la forma de dialogar (sic) con quienes piensan y actúan distinto.

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