ROBERTO BOLAÑO

Esta tarde, en un intento de olvidarme del mundo y sus pandemias, busqué al azar algún programa o concierto que me distrajera mientras llega la hora de dormirme. En YouTube encontré una entrevista al escritor chileno Roberto Bolaño. No sé porqué apareció. Dudé. La dejé correr unos minutos; total, si no me gusta, la cambio. El sol moría con sus últimos destellos rojizos cuando escuché la lectura de un poema de Gabriela Mistral. Luego, el entrevistador presentó al escritor fallecido a los 50 años. Se trata de una conversación en la feria del libro de Santiago, Chile, cuatro años antes del triste desenlace. Me deslumbró la concisa lucidez de Bolaño, su sapiencia y la serenidad con la cual hilaba respuestas, sin alardes ni florituras. No lo he leído y no me ruboriza confesarlo, pues aunque innumerables veces encontré alguno de sus libros en mis paseos por librerías, nunca tuve ganas de comprarlo. Esta vez sucedió lo que casi nunca. Primero leí los libros, luego tuve oportunidad de escuchar a sus autores. Ahora será distinto. No pronto, pero lo leeré. Elegí ya “Los detectives salvajes”.

No me olvidé del mundo, ni de las pandemias, ni los malos pensamientos. Ni será una noche menos amarga. Pero el tiempo pasó y cumplí mi objetivo.

 

 

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