Un mes agridulce

Se terminó el décimo mes del año con saldo contrastante en mis balances personales. El cierre fue intenso.

Esta mañana presentamos nuestro libro colectivo Cuando enseñamos y aprendimos en casa. La pandemia en las escuelas de Colima, a un auditorio de unos 35 profesores y estudiantes de CEPC Universidad; a través de las pantallas, por supuesto.

Es la séptima presentación del libro en menos de un mes, pues arrancamos el 5 de octubre, Día Mundial del Docente. En promedio, una actividad cada 4 días es inusitado.

Como cada vez que acudimos a estos ejercicios, hoy fue especial. Primero en el turno, pregunté a los asistentes si ya habían leído todo o partes del libro. Varios respondieron afirmativamente. Les pedí comenzar con sus preguntas y arranqué a partir de las dos primeras que formuló Martín.

Después de siete veces es complicado no repetirse aunque sea un poquito, por más que lo intenté y, al terminar cada presentación, rompa las notas preparadas.

Con noviembre llegan nuevos compromisos. Otras presentaciones del libro, empezando el sábado 7 en el Seminario Mayor de Colima, y cuatro o cinco conferencias, una para Mendoza, Argentina, entre ellas.

Si el décimo mes fue agitado, en noviembre procuraré comenzar el descenso para que diciembre sea el punto de arranque de los nuevos proyectos que ya esperan ansiosos, como yo, un poco de reposo.

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