Diario 2019

Vivir para contarla

Posted by Juan Carlos Y√°√Īez Velazco

En los a√Īos iniciales de la carrera universitaria le√≠ por vez primera a Gabriel Garc√≠a M√°rquez. Perd√≠ detalles. Pasaron ya muchos a√Īos como para tenerlo fresco. Fue El amor en los tiempos del c√≥lera¬†el libro inaugural. Alguien, en la facultad, nos habl√≥ de los amores eternos entre Fermina Daza y Florentino Ariza, con tal vehemencia que quise explorar la historia de un sentimiento as√≠. Probablemente alguna fantas√≠a incipiente despertara.¬†

Tan pronto reun√≠ dinero me fui a la Galer√≠a Universitaria, la extinta librer√≠a en el centro de Colima que nos ofrec√≠a casi todo lo que pod√≠a conseguirse entonces. All√≠ lo compr√© y luego pas√© tardes enteras encerrado en mi cuarto familiar, deshojando la historia. La fascinaci√≥n por el escritor colombiano no tuvo contenci√≥n. Como pude fui comprando el resto de sus libros: la segunda, Cien a√Īos de soledad, otro mazazo sentimental indescriptible; siguieron La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, El oto√Īo del patriarca, La incre√≠ble y triste historia de la c√°ndida Er√©ndira y de su abuela desalmada‚Ķ Le√≠ todo lo que pude conseguir, o casi todo, porque algo habr√© dejado por ah√≠. Luego vino una larga pausa, hasta que llegaron sus obras finales, Vivir para contarla¬†y Memoria de mis putas tristes, sus discursos. A√Īos despu√©s encontr√© en alguna librer√≠a tres vol√ļmenes con descuento de sus obras period√≠sticas. Pasaron los a√Īos y se muri√≥. No volv√≠ a leerlo nunca m√°s. Cuando intent√© hacerlo en un volumen que reun√≠a sus cuentos completos, me qued√© en las primeras cien p√°ginas. All√≠ tengo todav√≠a el libro al lado de la cama.¬†

Los a√Īos transcurrieron y recientemente, buscando biograf√≠as para empaparme de historias personal√≠simas apareci√≥ en formato electr√≥nico la del Gabo, escrita por Gerald Martin. As√≠ comenc√© a leer sus m√°s de dos mil p√°ginas, entre pausas, en recesos del trabajo, por las noches, cuando me sobran minutos, o al despertar. Su lectura, imbuida del esp√≠ritu de la obra del genio del realismo m√°gico me transport√≥ inevitable, nost√°lgica y entra√Īablemente a los ambientes donde naci√≥ la magistral obra de quien cre√≠a, en su juventud, que escribir√≠a una novela que se leyera m√°s que la del Quijote.¬†

Leerlo ahora me revivi√≥ y rebobin√≥ la cinta vital de treinta a√Īos atr√°s. No s√© si ver√© la p√°gina final, porque en momentos me ahoga el mar de recuerdos y me abruman los compromisos laborales. S√©, en cambio, que habr√° de volver, m√°s temprano que tarde, a comenzar la lectura de su obra, cuando est√© en el oto√Īo de las emociones, a punto de reescribir algunos cap√≠tulos inolvidables de la vida, mientras espero la carta que, tal vez, nunca ha de llegar.¬† ¬†

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