He pasado los últimos dÃas trabajando en el capÃtulo que escribo con un colega de la Universidad. Su destino es un texto conmemorativo por los 35 años de fundación de la Facultad de PedagogÃa. Hoy terminé la primera versión, sobre el avance que recibÃ; sigue reposarla un par de dÃas para retomarla, corregir, profundizar, eliminar. La entregaremos a tiempo y habremos cumplido un compromiso más, por ahora. Luego vendrán otras revisiones en las pruebas.
La siguiente semana me esperan dos compromisos con profesores del CONALEP, primero en el Archivo Histórico de la Universidad, con los cuerpos docentes de Colima y Tecomán, y luego en Manzanillo. El tema es relevante y, por los sucesos del Colegio Cervantes en Coahuila, muy pertinente: la ética en los espacios educativos. Lo propuso el director y me parece un acierto el propio tÃtulo. Hablar de espacios educativos amplÃa la mirada, porque no se trata solamente del salón de clases. Lo más importante, sin embargo, no son los espacios sino quienes los habitamos, estudiantes y profesores, lo que hacemos en ellos y las razones que nos mueven.
Será un ejercicio muy interesante, espero. En la planeación manejo distintas posibilidades metodológicas para que sea, en efecto, un taller, es decir, una forma de organización que produzca resultados.
Con tal tarea, el fin de semana no será descansado o relajado. No solo porque hay que prepararse sino, especialmente, porque el tema es una interpelación personal, que me toca como docente y padre de familia.
