Regalos de la vida

Nunca conmemoré el Día del Libro. Intento hacerlo todos los días: los respeto, cuido, limpio, a veces acaricio; los leo con la actitud que corresponde, a veces con fruición, otras con paciencia, explorándolos, con marcador, cuaderno y pluma para tomar notas. Así voy cada día, o casi todos los días. Ahora la fecha es especial.

Este mediodía entregué a Puertabierta el nuevo libro. Se llama La universidad que soñamos. Es un texto que esperó tres años para empezar su proceso editorial; que escribí, corregí, reescribí, rehice, hasta que dos lectores y críticos avezados me dieron el visto bueno.

En este proyecto hay muchísimos días de trabajo arduo, silencioso, y varios buenos momentos. Días felices, como pocos puede haber.

Será un libro distinto en mi cartera. Todos tienen un significado personalísimo, pero a éste le sumo varias razones íntimas, pues tengo la colaboración de mis hijos. Será el primero, deseo, de otros proyectos donde aparezcan sus firmas y genio.

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