Motivos para el optimismo en la universidad

La semana anterior asistí a la Universidad Autónoma de Yucatán para participar en la Segunda reunión del Consejo Consultivo del Sistema de Educación Media Superior, al cual fui invitado por su rector. Aunque la reunión fue la segunda, para mí fue la inicial, pues a la anterior solo pude asistir vía Skype, distante por otros compromisos.

Lo anecdótico es insustancial. No importa ni un poco el hecho, sino la constatación de que las universidades públicas buscan nuevos horizontes, con estrategias más o menos afortunadas, más o menos mediáticas, con acciones de mayor o menos trascendencia, pero que reflejan la necesidad de encontrar asideros o insumos inéditos para su tarea.

No puedo describir lo que la hace la UADY, porque el conocimiento no me autoriza, pero sé ahora de la estrategia en que estoy implicado, los consejos consultivos, siete en total, que somete a escrutinio crítico acciones y proyectos.

Mi balance está contaminado por afectos, pero estoy convencido de que no me convocaron para sentarme en primera fila a aplaudirles. En su discurso y actitudes leo apertura, sensibilidad para escuchar, ganas de aprender.

La sesión convocada con agenda y documentos a discutir tuvo una magnífica conducción. Los consejeros expresamos con absoluta libertad nuestros argumentos y propuestas. Ellas, mujeres en su mayoría, tomaron nota, preguntaron, resumieron.

En los muchos años de trayectoria en las universidades he participado en un número incalculable de reuniones. Pocas me causaron la misma impresión y emoción. El hecho obliga a colaborar con la máxima responsabilidad. Si los comentarios, sugerencias, críticas son tomados en cuenta, ya no es decisión nuestra, ni obligación de ellos.

La reunión me dejó motivos para seguir confiando en las posibilidades transformadoras de la universidad pública, lugar privilegiado al que cabría exigirle siempre compromiso indeclinable con sus funciones y con la sociedad que las sustenta.

Comentarios

  1. Julio Enrique Novelo Cámara. dice:

    El gran honor es nuestro Mtro. Juan Carlos, tanto por la calidad humana que tienes como la gran calidad como educador, a leguas se nota tu preocupación por ser mejores personas y profesionales a los profesores, pero sobre todo que esta mejora esté presente en el salón de clases, donde se vive el día a día con los estudiantes y no se pierda en simples discursos. Siempre agradeceremos tus puntos de vista hechos con gran objetividad, donde la ética y los valores sustentan tu quehacer. Gracias, es lo que humildemente podemos responder a tu intervención y sí, nos preocupa y ocupa el bienestar de los jóvenes de nuestras aulas y de la humanidad.
    Saludos cordiales.

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