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La universidad que deseamos

Posted by Juan Carlos Y谩帽ez Velazco

Una instituci贸n comprometida con la transformaci贸n social solo puede cumplirlo si est谩 dispuesta a la transformaci贸n de s铆 misma. Y la transformaci贸n de s铆 misma pasa, necesariamente, por pensarse en voz alta, con los otros, en interlocuci贸n. Ambas premisas tienen vigencia perpetua en las universidades. La lecci贸n es casi una perogrullada: los cambios en las universidades no se consiguen por los dictados de la autoridad; el respaldo de las comunidades es imprescindible. La obra educativa es social. Pero tambi茅n pensar la universidad, y que sus actores se piensen a s铆 mismos es condici贸n para cualquier avance.

Las ideas vienen al vuelo porque esta semana la Universidad Aut贸noma de Coahuila realiza un encuentro acad茅mico al que titula con el nombre de esta colaboraci贸n: la universidad que deseamos. En la denominaci贸n se lee una aspiraci贸n, una invitaci贸n provocadora; pretextos estupendos para el coloquio, para el juego de las palabras. Ser茅 testigo privilegiado del acontecimiento, pues los organizadores me invitaron para compartir una conferencia y coordinar un taller. 隆Asisto con gusto y honrado por el privilegio!

La conferencia que prepar茅 tiene como nombre: La universidad que so帽amos. Articula la intenci贸n del encuentro y mi libro 鈥淟a escuela que so帽amos鈥. Aunque el libro toma como referencia a la escuela en tanto instituci贸n social, sin identificarla con un nivel educativo, la conferencia desaf铆a a imaginarme los rasgos de la universidad que sue帽o, la universidad que, estoy seguro, algunos so帽amos.

Lo que voy a plantearles en Saltillo son 15 ideas, 15 convicciones, 15 pistas que definir铆an a la universidad como la concibo. No ahondar茅 ni descubrir茅 el guion, solo quiero contarles el benepl谩cito que me produce el encuentro y, como he dicho, ser part铆cipe. No tengo la pretensi贸n de aportar lo nunca le铆do o imaginado. No parir茅 ideas in茅ditas, nunca pensadas; es m谩s modesta la intenci贸n: invitarles a cuestionarnos aspectos conocidos, a veces pocos examinados y, en otras, desde帽ados.

Las universidades que hoy tenemos son producto del esfuerzo y la convicci贸n de quienes pasaron por ellas (o siguen) hace dos o tres d茅cadas. La universidad de los pr贸ximos decenios ser谩 hija de lo que hagan u omitan quienes hoy laboran en ellas.

El valor del trabajo universitario tiene trascendencia inocultable, se haga bien o mal, por eso es tan importante que se convoque a la discusi贸n, a la reflexi贸n y, despu茅s, al compromiso que conduzca a las instituciones a niveles de desarrollo superiores. Y eso, repit谩moslo, no es producto personal del esfuerzo de sus autoridades, sino del quehacer colectivo, de la tarea de todos.

La educaci贸n es una obra colectiva. Se puede prescindir de esa v铆a y transitar por otras, autoritarias, dig谩moslo sin tapujos, pero la universidad que hoy no es, pero ser谩, lo reflejar谩 en dos o tres d茅cadas. Nunca hubo tiempo que perder en las escuelas o universidades, hoy menos. Las universidades como instituciones sociales no pueden fracasar, y eso, tambi茅n es responsabilidad de sus trabajadores, del que ejecuta la tarea m谩s sencilla hasta quien realiza las m谩s sofisticadas; con distintos grados de responsabilidad, por supuesto.

La universidad que so帽amos, la que sue帽o yo, por lo menos, parte de la que tenemos, pero se distancia en muchos rasgos y construye im谩genes diferentes. Donde se respire distinto, donde tengan asiento de honor y sean cotidianas la inteligencia, la cultura, el pensamiento, la investigaci贸n, la cr铆tica, donde quepan todos los dispuestos al esfuerzo genuino para la formaci贸n de las nuevas generaciones. Una universidad aut贸noma, no autista.

 

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