Cuaderno

DIVAGACIONES II

Posted by Juan Carlos Y√°√Īez Velazco

En la perspectiva de integrarme a un equipo que preparará un posgrado dirigido a docentes o egresados de carreras de pedagogía y ciencias de la educación, varias preguntas e inquietudes me provocaron perplejidad, especialmente instigadas por las lecturas que ahora realizo sobre algunos de los más conspicuos creadores de la teoría pedagógica.

En principio me dije: ¬°cu√°nta arrogancia en quienes pretenden, pretendemos (no solo en Colima) dise√Īar un proyecto formativo sin el conocimiento preciso del contexto del cual proceden o al cual se dirigir√°n nuestros probables egresados! No pude dejar de recordar el programa de capacitaci√≥n docente en competencias, impulsado por el gobierno federal, mediante el cual instituciones y personas, sin conocimiento de la problem√°tica del bachillerato, ‚Äúformaron‚ÄĚ profesores de ese nivel. ¬°Cu√°nta arrogancia y cu√°nta irresponsabilidad!

Tampoco pude dejar de recordar a Ovide Decroly (no precisamente mi modelo pedag√≥gico) cuando se quejaba e interrogaba diciendo, palabras m√°s palabras menos, si nuestros hijos, aquello que decimos tanto amar, no merecer√≠an ser formados por mejores profesores. ¬°Cu√°nta raz√≥n le asiste, 90 a√Īos despu√©s, al eminente m√©dico y educador belga! Y no quiero ahondar en la informaci√≥n que tengo sobre c√≥mo se ingresa a las escuelas normales mexicanas, o c√≥mo se consiguen horas en las escuelas secundarias por los otros ‚Äúmecanismos‚ÄĚ, los que no se presumen en la SEP.

Regreso al hilo. Dec√≠a que es un desprop√≥sito, un gesto de escasa probidad dise√Īar un posgrado para maestros en servicio o egresados de carreras de pedagog√≠a y ciencias de la educaci√≥n sin conocer, por ejemplo, el mundo real de la escuela secundaria o de los bachilleratos, o ignorar los planes de estudio, los perfiles profesionales de los profesores, las condiciones de vida de muchos de los j√≥venes y adolescentes que asisten a esos traum√°ticos periodos escolares, que expulsan cada a√Īo nada m√°s y nada menos que un mill√≥n cien mil alumnos, seg√ļn cifras del anterior equipo de la SEP. Un desprop√≥sito, una irresponsabilidad, un buen negocio en las instituciones privadas, un poco de todo eso, pero as√≠ es como se fraguan, me temo, muchos de los posgrados en este pa√≠s.

No pienso que Argentina sea el modelo educativo al que deber√≠amos mirar los mexicanos, pero s√≠ pude conocer algunas de sus pr√°cticas, por ejemplo, la rigurosidad y el nivel de compromiso de estudiantes y profesores en los posgrados; claro, en primer lugar, las exigencias legales y pol√≠ticas al respecto: all√° no se pueden abrir programas de posgrado sin la evaluaci√≥n estricta de una instancia ajena a la universidad; ac√°, en cambio, muchos de los maestros de las universidades p√ļblicas cursan posgrados (doctorados patito de instituciones patito) para venir a pavonearse de su doctorado, mientras los gobiernos, federal y estatal, aplauden la elevaci√≥n de los promedios de escolaridad con base en esas farsas, al mismo tiempo que aumenta el n√ļmero de analfabetos. Y esa evaluaci√≥n seria pasa, entre otros criterios, pero principalmente, por contar con una solvente planta de profesores, avalada no por entelequias como las inventadas en M√©xico.

¬ŅSer√° muy complicado que podamos hacerlo as√≠ en M√©xico? Ojo. No digo: como en Estados Unidos o Finlandia; digo: como en Argentina.

¬ŅNo merecen nuestros hijos, aquellos que tanto decimos amar, mejores profesores, formados en mejores escuelas, con mejores formadores de profesores?

¬ŅNo estuvo bueno ya de jugar a la escuelita?

Related Post

Leave A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.