LAS ESCUELAS: DESOLACIÓN Y ENCANTO 2

En una excepcional conferencia ante profesoras y profesores españoles, Francesco Tonucci, genial pedagogo y caricaturista italiano, contó la siguiente anécdota: al final de la Segunda Guerra Mundial, en una región italiana los partisanos luchaban contra los nazis mientras esperaban la llegada de los Aliados. Allí, los nazis estaban apostados en una escuela, sitio estratégico para la defensa del valle. Los Aliados entregaron a los partisanos un cargamento de explosivos y la orden de acabar con esa posición de los alemanes para allanarles el paso. Los partisanos obedecieron la orden pero lucharon solo con armas ligeras. No estaban dispuestos a derrumbar la escuela. La razón era simple, bellamente simple: ¡mañana vamos a necesitar la escuela!, dijeron.

Esos partisanos dieron un ejemplo memorable de que la escuela, la buena escuela debe ser defendida a toda costa porque su existencia y estado de salud es indispensable para construir el presente y el futuro, para dignificar el pasado. ¿Cuántos de nosotros que trabajamos en la enseñanza estamos dispuestos a dar una batalla por la escuela; una batalla que trascienda nuestros más estrictos (y respetabilísimos) intereses personales? Muchos, sin duda, pero también muchos no lo están, o diciendo una cosa actúan en otro sentido.

De esa escuela, de la escuela que queremos y defendemos, o debemos defender me propuse hablar en el libro Las escuelas: desolación y encanto (Colima, Puertabierta Editores, 2014), penetrando en sus entrañas y mostrando algunas radiografías de su podredumbre, pero también de la urgencia de transformarla y reconstruirla desde los cimientos. De su dignidad y de su condición indignante.

Lo he dicho antes y no me cansaré: no se trata de mejorar la escuela aunque sea un poquito, se trata, estoy convencido, de cambiarla por otra escuela. Parece un delirio, y lo es, pero la travesía de Fitzcarraldo, o el sueño de Mandela, lo eran.

El producto de estas reflexiones es un libro que a mí me gusta mucho en su estética, porque el trabajo que hizo Miguel Uribe de Puertabierta Editores y su equipo ha sido estupendo. Mi gratitud permanente a él y a Salvador Silva, a quien prodigo afecto y admiración.

Las escuelas: desolación y encanto es la primera cara de un díptico, porque pretendo escribir una segunda parte, en mismo formato y concisión, que podría llamarse “La escuela que queremos”, “La escuela posible” o “La otra escuela”.

¿Por qué dos libritos? Permítanme unos instantes. En el pensamiento de Paulo Freire, el más grande educador que ofreció América Latina al mundo, la pedagogía se construye en el anudamiento dialéctico entre la crítica o la denuncia, y la propuesta o el anuncio.

El primer libro pretende ser un crítica concisa, sin contemplaciones, sobre algunos aspectos de la mala escuela, a la que defino en los siguientes términos:

aquellos edificios con sus maestros, autoridades y prácticas ubicadas en República de la Burocracia casi esquina con Imperio de los Mercaderes… escuelas caracterizadas por la insustancialidad, simulación, irrelevancia, corrupción y prácticas huecas. La escuela y la universidad inspiradas por la lógica clientelar y las modas. La escuela solapada por gobiernos ineficientes, políticas intrascendentes y ministros incultos en materia pedagógica. La escuela que tolera malas prácticas, aislada de la realidad, madrastra de maestros nocivos. La misma que cada año expulsa un millón de niños y adolescentes mexicanos; que excluye y destruye; la universidad de papel… La escuela silenciosa y silenciada, que castra la curiosidad, que domestica y mata la pasión por el aprendizaje y la enseñanza, auspicia la competencia incompetente y la insolidaridad; que prefiere clientes a ciudadanos. La institución enferma de fiebre evaluadora.

Una vez expuestas las carencias y los dolores, el segundo libro presentará las posibilidades de la buena escuela. El propósito es desmesurado, es verdad, pero por fortuna son muchos los que luchan por otra escuela, la construyen ya en la imaginación y, sobre todo, la encarnan en proyectos en distintos sitios del mundo.

Comentarios

  1. 2a Ostil Adrian Pedraza Dolores dice:

    1.- I agree the school should be maintained and defended at all.

    2.- The school and their studies are most important to everyone.

    3.- I’d like that in schools, new teachers are well prepared impart class.

    4.- I say, a good school is made by students, teachers and caregivers to keep her security.

  2. 2A Victor Raul Pulido Mendez dice:

    1. Futures student will have no problem if we defend the schools.

    2. Teachers and students should defend schools.

    3. I agree that we have to change school

    4. I would like a better quality of teaching teachers.

  3. 2A Jesus Emmanuel Munguia Jimenez dice:

    1- schools need more maintained more and more students come in each year.

    2- teachers would afront and put on honor to each school.

    3- we need more quality on our teachers because we need more for this times.

    4- i agree we need more level on our schools

  4. 2A Jesús Alejandro García Núñez dice:

    1.- The school is sacred and must be defend.
    2.- The school don’t only is formed for material if don’t, the students and teachers.
    3.- We must care our school because there are children which don’t have.
    4.- The history is for reflect.

  5. 2A Severo Iglesias Jimenez dice:

    1.some things are certain.
    2.-a change is complete.
    3.-some teacher stay in the midst of battle and some to the end.
    4.-i like eat taco.

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