Cuaderno

Hallazgos maravillosos: siempre Galeano

Posted by Juan Carlos Y√°√Īez Velazco

Hace cinco a√Īos, en un viajecito a Uruguay, tom√© el autob√ļs para pasear unas horas en el para√≠so de Punta del Este. Anduve de aqu√≠ para all√°, pisando las arenas de la playa solitaria y apenas recorrida por otros transe√ļntes extraviados al mediod√≠a; camin√© las amplias avenidas y me detuve solo lo indispensable, guarecido del sol con un jipijapa ecuatoriano. As√≠ llegu√© a la librer√≠a El virrey. Una tradici√≥n uruguaya que desconoc√≠a. Entr√© maravillado y casi deslumbrado con la cantidad impresionante de libros en el local peque√Īito. Hurgu√© sin rumbo ni intenci√≥n, esperando que alg√ļn libro me gui√Īara. Compr√© un texto de Walter Pernas sobre Pepe M√ļjica, la mejor biograf√≠a que he le√≠do sobre el expresidente, y luego, como un rayo, record√© que hab√≠a le√≠do poco antes la noticia de un nuevo libro sobre los sue√Īos de Helena Villagra, la mujer de Eduardo Galeano. No ten√≠a muchos datos, as√≠ que interrump√≠ con respeto a la librera, ocupada en sus quehaceres, y le pregunt√© por aquella obra que tal vez habr√≠a le√≠do en La Jornada o en P√°gina 12.

-¬ŅNuevo libro de Eduardo? Respondi√≥ en tono interrogativo la se√Īora.

-No, no lo conozco.

-Sí, sí, un libro nuevo, basado en su mujer, o un homenaje a su mujer; eso leí.

-Pues no, me replicó, no lo tengo, pero permítame hacer una llamada.

La hizo. Y la respuesta al otro lado de la línea fue descorazonadora.

-No, se√Īor, no existe nuevo libro de Eduardo; lo tendr√≠amos. Es amigo nuestro.

-Muchas gracias, dije. Pagué y salí con mi bolsa.

En el camino hacia la playa me atravesaron dudas. ¬ŅLo imagin√© o lo le√≠? Gir√© el pensamiento y la mirada. El horizonte marino me secuestr√≥. Detuve los pasos en el primer bar, ped√≠ una copa de vino tinto y el men√ļ. La historia se guard√≥ en el ba√ļl de la memoria dubitativa.

El domingo pasado mis hijos me pidieron salir a la plaza para brincar, ese extra√Īo pasatiempo, ¬°brincar!, por el que nadie en su sano juicio pagar√≠a en mi pueblo hace 40 a√Īos. Obligado porque pasan vacaciones en casa, no pude negarme. Sal√≠ con la novela de turno y la mejor actitud posible. Ellos entraron al jumping y yo escap√© del esc√°ndalo para buscar una banca c√≥moda donde leer. Record√© que all√≠ muy cerca, a pocos pasos, hab√≠a una librer√≠a que no me merece mucho respeto. Con tiempo suficiente para husmear fui nada m√°s que a perder el tiempo. Como en Punta del Este, como es habitual, originalmente no buscaba nada, y a los pocos metros, un libro me lanz√≥ mirada seductora. No pude evadirla: Los sue√Īos de Helena. Eduardo Galeano. Ilustraciones: Isidro Ferrer. Record√© aquella peque√Īa historia olvidada, lo tom√© en las manos y, pese al precio elevad√≠simo, solo lo dej√© en la mesa para pagar. Con ese, encontr√© otros apreciad√≠simos. La librer√≠a se gan√≥ un respeto que no le ten√≠a, y yo confirm√© que aquel libro no era un sue√Īo, que la vieja librera uruguaya no lo conoc√≠a porque no estaba a√ļn en su pa√≠s, pues la edici√≥n latinoamericana era m√°s o menos reciente.

El libro sobre Helena y sus sue√Īos todav√≠a no lo leo. Esperaba un momento propicio, una noche como est√°, fresca, tranquila, cargada de felices sensaciones. Hoy lo leer√©, pero antes, quise pasar por mi Cuaderno para contarlo y revivir lindos recuerdos.

 

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